lunes, 15 de agosto de 2016

Si tú volvieras...

Antes de conocerte todavía me quedaban esperanzas de vivir. Por qué me las has quitado. Por qué me has arrebatado todo. Era feliz en mi ceguera. Creía que el mundo era hermoso tal como lo describen las páginas de los libros. Pero no es más que una pesadilla de cables retorcidos y destellos espectrales. Yo no fui más que el chico dócil que sonría y te complacía cuando te sentías miserable, porque sabías que yo estaría allí. Te compartí cosas muy mías y las destruiste. Mi dignidad, mi orgullo, hasta mi propia inteligencia. Te vas con fantasmas de piel blanca y labios húmedos, criaturas que buscan su propio placer en rezagos de carne putrefacta y llena de larvas, pero cubiertas de perfume. Antes de ti todavía habían sueños, aunque pequeños, estaban ahí. Te desnudé mi alma. Te dejé conocer ciertos recovecos de mi mente porque andaba a tientas en la oscuridad esperando encontrar tu mano que me guiaba. Lamentablemente el telón del mundo se ha corrido y ahora las cosas caen frente a mí como realmente son. La belleza murió para mí. Las hojas de papel, que tan dulces me parecieron en mi inocencia, murieron para mí. Quizá allá lejos, en las estrellas distantes, estén los paraísos secretos que tu crueldad me los ha prohibido en esta tierra y en este tiempo.

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