domingo, 21 de agosto de 2016
Grito silencioso
Perdónenme. La culpa no es de ustedes. Es únicamente mía. Pude cambiar el mundo, pero no lo hice. Perdí la oportunidad y ya no queda ninguna más. No quiero ver mi tiempo desvanecerse en la nada, mi juventud perdida, mi vitalidad diezmada por este caos sin principio ni fin. Quise encontrar motivos. La luz del sol. El viento que sopla entre los árboles. La sonrisa de un niño. La espontaneidad de una conversación entre dos personas que se conocen desde hace mucho. De veras quiero. Pero el grito se me atora en la garganta. Si algo me queda del honor que tengo como ser humano, prefiero no acabar mis días en la total miseria. El color, el sabor, todo eso sabe a una espantosa nada. No quiero decepcionarlos, ni que vean al hijo que han criado todos estos años convertido en un parásito asqueroso. Eso sería lo peor para ustedes, y jamás me lo hubiera perdonado. Que esta sea mi última voluntad y mi última venganza contra los seres que destruyeron mi mundo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario