viernes, 16 de noviembre de 2018
Dios bendiga el clonazepam
Aquí estoy otra vez, sátiros de mierda. Medicado, drogado, pero extrañamente tranquilo. Oye, esto de las drogas antidepresivas realmente funcionan. Es una felicidad artificial, pero felicidad al fin y al cabo. Sí, mi vida sigue siendo una cagada de principio a fin, pero me siento bien. Carajo, de veras el amor nos destruye. Enamórense si quieren amiguitos. Conozcan el dolor, les juro que vale la pena. Que la vida es corta y pronto no seremos más que polvo de cementerio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)