martes, 11 de agosto de 2015

I wanna fucking die.



Hola. Ahm… es raro esto. No soy el más adecuado para hablar de sentimientos, nunca lo he sido realmente. Mira, yo siempre quise ser más que tu pareja. Quise ser alguien en quien pudieras confiar, en quien recurrir cuando te sintieras solo… alguien a quien le cuentes tus problemas, solo para compartir y aliviar la carga, pero nunca quise ser un problema más, como creo que fue. No, como fue. También quise ser un mejor amante. Bueno, simplemente quise serlo todo. Y lamento no haberlo dicho a tiempo. Si tú dices que lo sientes entonces también lo siento. Lo siento por no esforzarme y no haber sido todo eso para ti. Solo quería hacerte sonreír, que el mundo fuera más llevadero para los dos. Y también fui caprichoso, lo admito. Quería que tú me buscases siempre, cuando en realidad yo también debí haberte buscado cuando tuve la oportunidad. Y te extraño, aunque suene raro. Al menos, extraño como éramos al principio. Extraño tus llamadas, extraño que me jodas en la manera en como lo hacías, extraño caminar contigo. Pero bueno… las cosas suceden por algo. Decirte ahora que te quiero sería mentirte. No sé cómo llamar a este sentimiento. ¿Nostalgia? ¿Frustración tal vez? Tengo mis riesgos al escribir esto. Riesgos como que para ti no fuera lo mismo, por ejemplo. Y bueno, ahora solo queda agradecerte, por las buenas cositas que pasamos juntos. Eres un buen chico. Eres tan fresco, tan cínico, todo lo opuesto a mí. Y cómo me sacabas de quicio, joder.

Y nada más eso. Ya no sé qué más decir. Aish, soy un marica para estas cosas xd La verdad, con todo esto, dudo mucho que podamos ser amigos. Así que me despediré. Suerte en todo en tu vida, con tu familia, tus amistades, tu profesión, tu salud, tus futuras relaciones. Te deseo siempre lo mejor.
Y ya, eso es todo. Cuídate mucho, un abrazo fuerte. 
Walter Rebaza

lunes, 9 de marzo de 2015

Tú, mi demonio

Te conozco.
Solo te vi una vez, pero te recuerdo.
Sé que aun me observas.
Me miras en la oscuridad.
Me acechas.
Sonríes y muestras esos dientes tan blancos.
Te escondes en las grietas más profundas de mi mente y
buscas la manera de capturarme.
A veces escucho tu voz.
Otras, suena como un murmullo lejano.
Pero tienes poder en mí y eso te complace.
Sabes que algún día lograrás tu objetivo, y yo también lo sé.
A veces eres mi mejor amigo, y otras, mi verdugo.
Pero siempre estás allí.
Siempre has estado conmigo.
Eres el único que ha estado siempre conmigo.
Cuando todos los demás se vayan, estarás tú.
Cuando todos los seres humanos desaparezcan, seguirás tú.
Y finalmente te veré otra vez.
Me aterra y me fascina pensar en lo que ocurrirá cuando el momento llegue.
¿Será tu victoria o la mía?

viernes, 27 de febrero de 2015

Don't be jealous of my boogie

Bien. Otra noche más. Sin embargo, vuelven los pensamientos pesimistas. Me llega ser el único celoso. Me llega ser el único que hable. Me llega ser el más egoísta. Me llega ser el más imbécil. No quiero hacerte una escenita de celos, porque vamos, sino todo se va al carajo. No puedo evitarlo, así es mi carácter, simplemente. Y me lastima eso. Haz hablado con él ya más de tres putas horas y me está sacando de quicio. Bien, ve con tu amiguito entonces, que te dure y que ojalá tenga hemorroides por si te lo quieres cachar, huevon. Que te aguante. Y una mierda. Jajajaja ja. Ay. A dónde voy a parar, me pregunto. Ya. Sólo tenía que escribirlo. Putos todos.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Y comenzamos, bola de sátiros.

Hola. Me llamo Walter y he vuelto a las andadas.
Hace miles de años que no escribo, así que con el perdón de mis potenciales lectores (¿amigos imaginarios?) mi estilo literario no será al nivel best-seller (aunque no se necesita mucho talento para hacer un best-seller *cof cof Harry Potter cof cof* pero esto servirá para limpiar mi ya de por sí corrupta mente.
Pues... por dónde comenzamos. No, no comenzaré a relatar mi penosa y vulgar infancia, que no quiero inducirles a un sueño como el de la Bella Durmiente. Sólo un pensamiento pasajero, que hoy, miércoles 25 de marzo (ah no, coño, que ya estamos 26, es más de medianoche), me ha venido a la cabeza luego de un día un tanto movidito.
Vamos por partes. Oye, tío, se supone que eres mi enamorado, ¿no? Pues, está bien, ya llevamos como más o menos dos semanas y nos hablamos desde diciembre del funesto año pasado. Eso está bien... bueno, creo que lo está. Tampoco nos liamos el mismo día de habernos conocido, ni tampoco me metí contigo porque eras el flaco del que me lié el mismo día de habernos conocido (sí lees, esto, sí, tú, vete derechito a la mierda). Tuvimos un tiempo hablándonos, haciendo chistes, una que otra mariconada, y así comenzó la explosión de cereza. Hermoso. No teníamos amigos en común, ni eras el ex de nadie, ni el amante o el primo o qué se yo. Beso en la playa, oh sí, el sueño de toda mi vida. Agarrados de la mano en un micro lleno de una bola de sátiros que bien podría habernos echado mala cara. Pasan los días. Te vas a tu ciudad natal. Llamadas y skype. Y comenzamos. Me dijiste "te quiero". Conste que yo no fui el primero, eh, para que lo recuerdes luego. Mi futuro enamoradito, sí, y el pequeño Walter comienza a endulzar sus fantasías. Perfecto, perfecto.
Vienes otra vez. Nuevo trabajo. Planes del 14 en Lima frustrados. Pero no importa, después de todo, ¡viene mi futuro enamoradito! Fuck yeah, bitches! Te dije que sí, que quiero estar contigo y todo la vaina.
Pero... ¿qué pasó? Nos ganó la calentura, creo. Muchacho, muchacho. Sino eres tú, y si no soy yo, somos ambos. Yo, el niño inmaduro con ansias de comerse el universo. Tú, el otro niño inmaduro que piensa que dicho universo está a sus pies. Confianza, dices. Sinceridad, dices. Me llamas cursi, no quieres que te escriba cartas. Mis intentos son, de alguna manera, menospreciados. ¿Tan malo es mi amor, en serio? ¿Entonces cómo carajos quieres que te demuestre mi cariño? Joder, hablas con el resto, les cuentas tus cosas a tus amigos. Y yo en dónde quedo. Soy tu enamorado, o al menos eso era el trato. Tus malditos y fríos mensajes me dejan las bolas hinchadas, por la puta madre. ¿No puedes confiar a mí al menos un poco? Ya, okey, tus días rojos. No lo sé, amor. Te quiero, o al menos eso intento. Pero parece que tú no. Así de simple. No tengo respuesta y la pregunta sigue flotando en el aire. Sé que si sigo contigo, y las cosas van al mismo ritmo, me voy a la mierda, lentito, y con un poco de dulzura, pero igual a la mierda. Y si te digo que ya no más, me voy a la mierda allí mismo, me quiero morir, y fácil termino en un hoyo más profundo del que ya estoy.

No es así. Se supone que debo estar feliz. Pero... te encierras en tu mundo y no me dejas ser parte de él. Tal vez soy un poco egoísta. No lo sé. No te lo he dicho. Pronto lo haré. Por ahora, esta es la reflexión de la noche.

En fin.

Hasta pronto, bola de sátiros.