De hecho no fue tanto. Sólo soy un exagerado. No me explayaré mucho, que mañana será un día larguísimo. Yo, el pobre muerto de amor, he vuelto a nacer. Sí, nacer para morir otra vez, pero es que estos sátiros no se cansan de joderle la vida a uno. Vamos ahora por el cuarto round. Esta vez mi pesimismo (o sentido común traidor) versus mi esperanza (oh gash).
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